
“La gente ya no cree en los hechos. Si no confías en nadie, por qué tenés que confiar en los hechos. Si nadie hace nada por mí, por qué he de creer en alguien”, esta frase fue acuñada por el politólogo estadounidense Noam Chomsky.
Hay una gran cantidad de argentinos media clase, medio nada, que piensa que nadie hace nada por él. Es allí dónde se cuela la idea de la meritocracia, y la falta total de empatizar con alguien que no esté en sus zapatos.
En una entrevista para un medio español, Chomsky agregó que “la gente se percibe menos representada y lleva una vida precaria. El resultado es una mezcla de enfado y miedo”.
La ecuación de los cráneos de la comunicación en el Gobierno pareciera sencilla: mientras más precariedad, más tipos resentidos. Si hay más desigualdad habrá más enfado y miedo. El ciudadano comenzará a creer que nadie lo representa y esa ecuación siempre termina en el mismo modelo: el pobre que vota a la derecha.
Y tomó cierta licencia para decir pobre, porque pareciera ser es un término que algunos sólo interpretan como el dato numérico que arroja una estadística, suelen ser los que reclamaban que antes no se publicaban datos oficiales del índice de pobreza.
Pero voy un poco más allá utilizando la palabra pobre. Antes usted pagaba 80 pesos de luz y ahora 600. En cambio quién vivía en situación de vulnerabilidad se colgaba cuando costaba 80 pesos, y no lo va a pagar ahora si le sale 600. Seguro que usted no debía estar en el índice que reclamó por inexistente pero mientras que a ese pobre del que habla le aumentó un 0 por ciento la luz, ¿A usted cuánto? Por eso… pobre.
Pobre en el sentido más amplio de la palabra, pobre del verbo “votar” a la derecha.
Si ese enfado y ese miedo se disipan habrá que fomentarlo, para eso todo vale. Golpear la mesa, gritar incoherencias, decir “estoy caliente”, “enojado”, “molesto”. Relativizar todo: “sabemos que hicimos cosas mal pero vamos por el buen camino”, “lo peor ya pasó”.
Intervenir la justicia de la manera más anti institucional posible, juicio político a quién denuncia espionaje.
“Hacete amigo del Juez
No le dés de qué quejarse;
Y cuando quiera enojarse
Vos te debés encojer,
Pues siempre es güeno tener
Palenque ande ir a rascarse”.
Digo… para los que idolatran a Durán Barba, no creo que el ecuatoriano haya leído el Martín Fierro (de dónde extraje el texto recién citado). Dejen de rezarle por decir las cosas obvias que ustedes no leyeron.
Para cerrar, ¿Vale mentir también?
Se están dando herramientas estériles para la construcción de una verdad. Pistas falsas que concluyan en un razonamiento inducido y erróneo.
“La posverdad es la distorsión deliberada que se hace de la realidad con el fin de moldear la percepción y las opiniones de la gente”, dice Chomsky y agrega que “el objetivo es el de manipular a la opinión pública y una de sus herramientas básicas son las fake news o noticias falsas”.
Ayer trascendió el dato que el argentino (en promedio) da por cierta 2 de cada 3 noticias falsas que le llegan al celular.
Si la realidad es oscura, dibujemos una verdad con colores claros.
En definitiva podría hablar mucho y siempre hay quienes consideren algo creíble lo que digo o una “fake news”. Nada nuevo bajo el sol, esto mismo decía Arturo Jauretche en su libro “El paso de los libres” publicado en 1934:
«Les he dicho todo esto pero pienso que pa’nada, porque a la gente azonzada no la curan con consejos: cuando muere el zonzo viejo queda la zonza preñada.»