Argentina en el abismo: el «Cisne Negro» que advertimos y no se quiso escuchar

Hace apenas dos meses, desde las páginas de Ámbito, alertamos sobre la inminencia de un “cisne negro” que podía desatar el caos en los mercados globales y sumir a la Argentina en una crisis sin precedentes.

Un “cisne negro” puede desatar el caos en los mercados globales.
Lo que dijimos y lo que sucedió
Desde el triunfo de Donald Trump, venimos señalando desde esta columna que, el resultado en las elecciones no era una buena noticia para la Argentina. (ver artículo del 7 de noviembre 2024: Advertimos sobre eventuales presiones para que abandonemos a China. (Ver programa GPS emitido en noviembre 2024). Sucesivamente desde entonces (ver artículo del 11 de diciembre 2024, lo hemos podido sustentar en forma progresiva (20 de enero, 2025: El Evangelio según Milei: ¿Es Trump el “salvador” profetizado por Isaías?
Pero ya en el artículo del 2 de febrero 2025, hemos sido claros y precisos (Titulo: “Cisne negro. Ultima llamada”) (ver en: https://www.ambito.com/opiniones/cisne-negro-ultima-llamada-n6109383 ) al señalar los factores que hacían de Argentina un país extremadamente vulnerable ante un evento disruptivo global. No se trataba de un pronóstico pesimista, sino de un diagnóstico basado en datos duros. Y hoy, cada uno de esos puntos se ha convertido en realidad:
- Advertimos que la Argentina estaba peligrosamente expuesta a un shock externo.
- Señalamos que en ese caso el riesgo país escalaría hasta niveles alarmantes.
- Anticipamos que una crisis global afectaría con mayor crudeza a los mercados emergentes y que Argentina sería de los más golpeados.
- Explicamos que podría generar una caída en los precios de la soja y el petróleo que sacudiría con dureza la balanza comercial argentina.
- Alertamos que las reservas internacionales estaban en niveles críticos y que un shock exógeno podía acelerar su caída en forma indefinida.
Todo lo que advertimos se ha materializado con una precisión escalofriante.
Un gobierno acorralado y sin respuesta
Mientras el país se desangra financieramente, el gobierno ha optado por la improvisación manifestando un desconcierto pavoroso. Sin un plan claro, sin estrategia y sin herramientas efectivas para enfrentar la crisis, el presidente y su ministro de Economía han partido a Washington en un intento desesperado por obtener un salvavidas del FMI. La escena es patética: Argentina, una vez más, en posición de mendicidad, rogándole a Trump por una ayuda que, si llega, vendrá con condiciones draconianas.
Este viaje desesperado es la prueba final de lo que advertimos: Argentina carece de autonomía financiera y depende exclusivamente de la voluntad de organismos internacionales y potencias extranjeras para sostener su economía. En este contexto, cualquier solución que provenga del FMI implicará ajustes más severos, mayor presión sobre el gasto público y un deterioro en las condiciones de vida de la población.
La genealogía de la crisis nos dio la razón, ¿Cuándo aprenderemos de la historia?
El panorama es desolador porque las señales de alerta estaban ahí y fueron desestimadas. Se prefirió creer en un modelo económico basado en la especulación financiera y el endeudamiento, ignorando la necesidad de fortalecer la economía real y la capacidad productiva del país.
Lo hemos venido señalando con absoluta claridad: un “cisne negro” puede desatar el caos en los mercados globales y Argentina no tiene herramientas para enfrentarlo. Hoy, la realidad nos da una bofetada con una contundencia inevitable.
Las consecuencias de la inacción y la soberbia están a la vista. Mientras tanto, los responsables argentinos de esta debacle corren a pedir ayuda a los mismos actores que desataron la crisis, porque en su momento, decidieron ignorar las exhortaciones.
La pregunta ya no es si habrá una crisis profunda. La crisis está aquí. La verdadera pregunta es: ¿quién pagará el costo de esta negligencia? ¿Cuánto tiempo pasará hasta que los responsables acepten que debieron escuchar? Y lo más importante: ¿seguirá Argentina condenada a repetir los mismos errores una y otra vez?
La próxima vez que alguien intuya sobre el riesgo del “cisne negro”, será mejor prestarle atención. Porque la historia no se repite, pero rima. Y esta rima nos está costando demasiado cara.
Director de Fundación Esperanza. Profesor de Posgrado en UBA y universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de seis libros.